*Lo mejor de dejar un lugar y sus gentes es, sin duda, redescubrir la carta.
*Nunca entenderé a quienes escriben diarios, nunca he podido decir nada si no se lo digo a alguien.
*Es difícil caracterizar un personaje sin plagiar el carácter de alguna persona.
*Los seudónimos son el mejor antídoto para evitar el envenenamiento de las relaciones entre el escritor y conocidos y parientes.
*Escribir para uno mismo requiere una buena dosis de vanidad o de esquizofrenia.
* No deja de ser significativo que el diario sea un género eminentemente masculino.
2 comentarios:
Vengo, como suele sucederme, con efecto retardado. Te dije que te diría algo del silencio, pero —curiosa paradoja— me sobraban las palabras. Pero mi padre, que bien me conoce, viene ahora en mi ayuda (sin saberlo) y me envía un artículo que venía muy al caso. Así que aquí te dejo el link:
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/D/donde_nace_el_silencio/donde_nace_el_silencio.asp?CodSeccion=219#.T0jlb7zSYeI.email
He intentado una y otra vez tener un diario continuado... y siempre he fracasado. Al final, terminaba en una enumeración "anti-narrativa" de hechos. No había pensado mucho el por qué, pero ahora que lo dices...
Marce, nunca es tarde si la dicha es buena. Lo que dices del diario es precisamente su seña de identidad como género. Dicen los que saben, que es precisamente su carácter fragmentario loq ue hace de él el perfecto género posmoderno, incluso hay quien se atreve a afirmar que es el único posible en un siglo desnortado como el que nos ha tocado en suerte. Yo no soy tan agorera y me limito a encontrar afinidades curiosas. Sería un tema bonito para estudiarlo. ¿Será que a las mujeres, por afinidad a nuestra manera de ver el mundo, nos rechina un género tan fragmentario? Ahí dejo la pregunta...
Publicar un comentario en la entrada