Estoy terminando un libro, académico y seriote sobre la filosofía de Paul Ricoeur. En breve tendré que ponerme solemnemente delante de un tribunal para justificar todo lo que allí se dice. Para no quedarme huérfana y para cambiar de tercio, he comezado otro, un ensayo sin plazos ni reglas fijas. Que puede que nadie juzqgue ni nadie lea. Por ahora, el título responde a la intención. Quizá varíe cuando acabe, pero por ahora se llama Prólogo a un desenlace ©.
Tengo que agradecerle a J.M. Mora Fandos, en concreto a su Tan bella, tan cerca, el haber apretado el gatillo para el pistoletazo de salida.
Tengo que agradecerle a J.M. Mora Fandos, en concreto a su Tan bella, tan cerca, el haber apretado el gatillo para el pistoletazo de salida.
Ya veremos en qué terminan estas primeras páginas del Prólogo. Y qué empieza cuando termine de escribir las otras páginas, esas que me darán derecho a vestir birrete y capelina. Qué momento tan anudado, de entrada y salida. Parece que nunca seré libre de los libros, d.m.

2 comentarios:
¡Gaudeamus igitur! Cuánto me alegro haber sido gatillo. A veces hay que ir más allá de los géneros literarios, para hacer el traje a medida que necesita el pensamiento. Enhorabuena.
¡Muchas gracias! disfruté mucho de la presentación y estoy disfrutando mucho de tu libro. Realmente hay que encontrara el traje a medida y entonces la "voz" canta con naturalidad.
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